Lo vi en el escaparate de La Perla, una juguetería de San Fernando. Había una colección de cuentos a cual más bonito, pero mi madre me dijo que solo me podía comprar uno y elegí este. (El treinta que aparece a lápiz en la frente fue lo que costó en pesetas. ¡Ay, Dios, pero qué antigüita soy!) Le falta el juego de dos llaves plateadas y una dorada de latón que traía en una de sus manos y es que lo usaba para jugar con mis muñecas y acabó perdiéndose.
Me pasaba los ratos perdidos contemplando a ese Barba Azul que bien podía haberse llamado Enrique VIII y a esas damitas con esos vestidos tan bonitos, y esos colores...
Espero que os guste tanto como a mi. Bezozzzzzzz y buen findeeeeeeee.



















