Mi bisabuela materna Paca. Además de la época tan dura que le tocó vivir, tuvo que pasar por el mal trago de tener a sus tres hijos varones en la guerra. Por suerte, todos volvieron. Fue una buena madre y mejor persona.
Su hija, mi abuela Carmen. También le tocaron épocas duras y tuvo que hacer los mayores sacrificios para sacar a sus cuatro hijos adelante en la dureza de la postguerra. Me crié con ella y podría contar millones de anécdotas pero solo diré que no pasa un día sin que me acuerde de ella y de cuánto la quería y la quiero.
Mis madres y es que tengo la suerte de tener dos: Carmen, la que me parió:
(mi santa mamá y si no mirad la aureola, jeje).
Y mi tia Pepa, su hermana, la que no me parió pero que es lo único que le faltó porque no es necesario dar a luz para ser madre, solo tener un corazón enorme como el de ella.
Mi suegra, Carmen, la buena persona, madre de mi marido, que me consta que me quiere como a una hija más y a la que también quiero en la misma medida.
Ahora que soy madre las valoro mucho más y las entiendo mucho mejor.
¡¡Felicidades a todas ellas y a todas esas mujeres especiales que lo dan todo por sus hijos!!


























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